| Sólo cuando los datos (númericos o gráficos) son representados de manera adecuada muestran relaciones, tendencias, causalidad, etc. Buenas representaciones de datos ayudan a convencer.
Aunque se disponga de buenos datos sobre un tema, éstos solo revelan su significado, muestran relaciones y causas si son representados de manera adecuada.
Con una presentación poco clara los oyentes desconfiarán de nuestras conclusiones y capacidad de análisis. Será difícil convencerlos aunque nuestros datos sean inequívocos.
¿Qué queremos mostrar?
¿Cuál es el objetivo de nuestra representación? Antes de plantear la forma que queremos dar a los datos, debemos tener claro que queremos mostrar.
Nuestro objetivo puede ser mostrar como una variable explica las variaciones en otra. Otro objetivo puede ser alertar claramente cuando la evolución de un dato no es la prevista. Cada objetivo requiere de una representación distinta.
Información que valga la pena
Muestra solo información que sea interesante, no se debe mostrar información solo por el mero hecho de disponer de ella.
Aumentar el volumen de información oscurece la información realmente relevante.
Hacer comparaciones
Un dato no significa nada a menos que se compare con otro. Saber el volumen de las ventas de hoy no significa nada si no tenemos un dato anterior con el que compararlas.
Pero cualquier comparación no nos vale, la comparación debe aportar algo y tener en cuenta los ciclos, desviaciones, etc.
Importancia de los ciclos
Si tenemos ciclos semanales, no nos vale una comparación con el día anterior, sino con la semana anterior. Si tenemos ciclos mensuales, deberemos comparar el dato con el mes anterior.
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